LA PINTURA EN AMERICA EN EL SIGLO XVIII

La adoración de los Reyes. Anónimo - Escuela Cuzqueña
Una vez finalizada la conquista, establecida España en los vastos territorios americanos comienza un flujo de influencias entre los pueblos dominados y los conquistadores que, luego de dos siglos, empieza a cristalizar en el campo de las artes un estilo muy particular, lo que se llamó después el Arte Barroco Americano. La muestra más genuina del arte americano colonial, nace del choque brutal de las dos culturas. La dominante, tratando de “evangelizar” a los pueblos originarios, la dominada buscando el camino de expresión a través de los decadentes cánones barrocos europeos. Jorge Rigol lo expresa de la siguiente forma:
“La riqueza de oro y plata que presentaba América hace que muchos artistas europeos intenten probar suerte en las nuevas tierras, esto provoca que todas las escuelas pictóricas se den cita en el continente americano. Pintores españoles, flamencos, italianos, acuden a probar fortuna. De ellos, de los ya criollos, de los mestizos, indios y negros, nacerá la pintura de las colonias españolas de América”.

Defensa de la Eucaristía. Anónimo, Escuela Cuzqueña
“El indio va dejando su impronta en la sangre y el espíritu de los descendientes del conquistador. Y aprovechándose totalmente de un estilo europeo, diferenciándolo y enriqueciéndolo, América comienza a definir su personalidad independiente.”
No escapa la pintura al servilismo impuesto por la Iglesia que, al igual que la arquitectura, sirve como instrumento fundamental de adoctrinamiento y propagación del dogma católico. Cossío del Pomar dice “La Iglesia Católica estrechamente ligada al poder político español, envía a América cientos de imagineros, orfebres, talladores, alarifes y maestros pintores de distinto mérito. Nos traerán el arte de la pintura tal como se encuentra en España, plagado de realismo flamenco, de naturalismo italiano y de patetismo medieval; además de originales y copias, sobre todo de temas religiosos, traerán valiosos conocimientos químicos y técnicos que serán aprovechados por la mano de obra indígena.”

San Ignacio en Tierra Santa. Cristóbal de Villalpando. Escuela Mexicana S. XVIII
Teniendo en cuenta la vastedad del territorio americano y las complejas relaciones del mestizaje se producen tres focos importantes de fusión europea e indígena: la escuela cuzqueña, la escuela quiteña y la escuela mexicana. Dentro de cada una de estas escuelas se produce una bifurcación de corrientes, la primera de ellas llamada “ Espontanea o Popular” representa una independencia de la iconografía indígena mucho más personal y con un llamativo descuido técnico en aras de una expresión más fresca e ingenua, produciendo una pintura original y creativa, siendo su nivel mas alto el desarrollado en la escuela cuzqueña. Esta vertiente responde al interés de servir al culto religioso con un modo de expresión mucho más libre, es una pintura de carácter anónimo, ingenua y de mucha fuerza en los contornos, otra característica importante sobre todo en la escuela Cuzqueña, es el trabajo de brocateado y filigranado en oro dandole un toque de sacralizad que nos remite al antiguo culto al sol. Según Rigol fue aquí, precisamente donde estuvo a punto de nacer, si no nació, la verdadera pintura americana.
La segunda corriente llamada “Aprendida o Culta” se caracterizó por ser una imitación del estilo académico europeizante, que cifraba sus metas en la copia de la pintura metropolitana. Esta línea pictórica tuvo entre sus mas destacados artistas a Juan Pedro López y Lerma.
Las últimas décadas del siglo XVIII traerán la decadencia del barroco americano y darán paso al período neoclásico que revalorizará los cánones clásicos y del renacimiento. Así concluye uno de los períodos de gestación cultural más importante de la historia Americana, donde no existió conquistador ni conquistado, sino una nueva forma de ver el mundo que con el paso de los años sería la raíz de la identidad Latinoamericana